En el viaje que realizamos el otro día a la catedral de Murcia, me llamó la atención que el guía nos dijera que las rejas que separan el altar de los fieles tenía su origen en una antigua tradición apostólica de los primeros cristianos, en la que durante la celebración eucarística tenían por costumbre, que en el momento de la consagración se cerrara el altar con un cortinaje, como signo del acontecimiento sagrado que iba a tener lugar. Así que me he puesto a contrastar esta información, y he encontrado lo siguiente en: Manuel
González López Corps. Extracto del
libro AA.VV., La eucaristía al inicio del tercer milenio, II, Madrid, 2007. Del que recojo:
“En
Occidente no era inusual que en los canceles que rodeaban el sagrario (o
santuario) se colocasen cortinas. En Oriente, y bajo el imperio de Justiniano (+565), de los
cancelli primitivos se pasa al iconostasio. De hecho, el iconostasio bizantino
no es otra cosa que una extensión de estas antiguas barreras del coro (cancelli).
Así, en el sacramentario de Angulema (hacia el 800), al final de las fórmulas
de la dedicación de una iglesia, encontramos la siguiente rúbrica:
Después se
recubren los altares (con los manteles)
y se cuelgan
las cortinas del templo ( vela templi )
En el sacramentario de Drogon, obispo de Metz (855), se
habla de un “velum “ suspendido entre la
nave y el altar (ínter aedem et altare). En los usos de Sarum el velo todavía
se usaba pero únicamente durante la Cuaresma. Según el testimonio de Durando de
Mende, estas cortinas se utilizaron, desde muy antiguo, en los diversos Ritos
de Occidente hasta bien entrada la Edad Media”.
Sin embargo no era igual en todos sitios pues el historiador Eusebio, describiendo la basílica de Tiro, inaugurada en
el 317, escribe: "En el centro de la iglesia se destacaba el altar de
los santos mártires, que para hacerlo inaccesible a la masa del pueblo
se había rodeado de una balaustrada de madera con enrejado,
artísticamente trabajada en su parte superior". En Oriente, en general, las cancelas eran propiamente balaustradas de
madera, con un enrejado entre uno y otro balaustre; en Italia, y sobre
todo en Roma, eran más bien de mármol.
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Altar Armenio |
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